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Observer

La bahía de Souda confirma el valor creciente de Grecia para la estrategia de Estados Unidos

Souda ofrece a Estados Unidos un punto de operaciones fuera de Oriente Medio, pero lo bastante próximo para respaldar misiones en la región.

Nicoletta Kouroushi es politóloga y periodista afincada en Chipre. Sus trabajos se han publicado en medios como el diario Phileleftheros, Modern Diplomacy y la Geostrategic Forecasting Corporation. Tiene un máster (MSc) en Estudios Internacionales y Europeos por la Universidad de El Pireo.

Souda port on Crete is located in the southwestern part of Souda Bay.
El puerto de Souda, en Creta, se sitúa en la parte suroccidental de la bahía de Souda. · Shutterstock

La decisión de Grecia de trasladar una batería de defensa antiaérea Patriot de Kárpatos a Creta subraya la importancia creciente del país en la estrategia de seguridad de Estados Unidos en el Mediterráneo oriental. Atenas está reforzando la bahía de Souda, unas instalaciones en las que la Marina estadounidense arrienda una base, en un momento en que el conflicto con Irán impone nuevas exigencias a las instalaciones estadounidenses y a las defensas aliadas en toda la región.

La medida llegó tras informaciones según las cuales Irán había estudiado posibles ataques contra objetivos estadounidenses en Chipre y Bulgaria, como preparación ante una eventual nueva operación militar de Estados Unidos contra Irán. Las autoridades griegas consideran improbable un ataque directo contra Grecia. Aun así, la posibilidad de que instalaciones estadounidenses en el sureste de Europa se conviertan en objetivos ha alterado los cálculos de Atenas.

La bahía de Souda es una prioridad evidente. Su ubicación en Creta brinda a las fuerzas estadounidenses acceso al Mediterráneo oriental y les permite operar cerca de Oriente Medio y el norte de África. La base apoya operaciones navales y aéreas y ofrece respaldo logístico durante las crisis regionales.

Las crisis recientes han incrementado el valor de ese acceso. Souda proporciona a Estados Unidos un punto de operaciones fuera de Oriente Medio, pero lo bastante próximo para respaldar misiones allí. Los buques pueden utilizar sus instalaciones de aguas profundas, mientras que aeronaves y personal pueden pasar por Creta en periodos de tensión. Esto ofrece a Washington una alternativa a depender únicamente de bases más cercanas a las zonas de conflicto. Las últimas amenazas han planteado además una cuestión más inmediata: cómo proteger las instalaciones que hacen posible ese acceso.

Atenas recurre a sus propias capacidades de defensa antiaérea para aportar parte de esa protección. Trasladar un Patriot griego a Creta añade, por tanto, otra dimensión a una relación tradicionalmente asociada al territorio y al acceso militar.

Además, el conflicto con Irán ha obligado a Grecia a gestionar compromisos militares en otros escenarios. Cuatro cazas griegos y la fragata Nikiforos Fokas permanecen en Chipre, mientras que Atenas ha señalado que podría prestar apoyo de defensa antiaérea a Bulgaria si Sofía lo solicita. La fragata Kimon realizó también su primera visita a las instalaciones navales de Souda el 4 de septiembre de 2026, después de desplegarse en Chipre a principios de este año. Su visita muestra cómo Creta encaja en la presencia militar más amplia de Grecia en el Mediterráneo oriental.

Grecia mantiene asimismo una batería Patriot en Arabia Saudí desde 2021 para proteger el puerto y las instalaciones energéticas de Yanbu. Las fuerzas griegas allí desplegadas han utilizado al menos diez misiles interceptores contra misiles balísticos y drones. Atenas revisa ahora el despliegue mensualmente, con un mandato vigente hasta el 30 de septiembre de 2026 y otra breve prórroga prevista.

La decisión implica algo más que mantener o no la batería en Arabia Saudí. Grecia presiona a Riad para que ayude a financiar una modernización de sus sistemas Patriot valorada en unos 400 millones de dólares y para que reponga los interceptores utilizados durante el despliegue. Con otro Patriot protegiendo ahora Souda y con exigencias crecientes sobre las defensas antiaéreas griegas más cerca de casa, Atenas tiene motivos para replantearse cuánto tiempo puede mantener una de sus baterías en el extranjero.

Grecia dispone de medios de defensa antiaérea limitados y de demandas crecientes sobre ellos. Debe defender su propio territorio, a la vez que apoya a Chipre y a otros socios regionales, y proteger infraestructuras utilizadas por las fuerzas estadounidenses y aliadas. A medida que las amenazas se desplazan por la región, Atenas tiene que decidir dónde son más necesarios esos medios.

El traslado desde Kárpatos también tiene consecuencias en el Egeo. Turquía celebró la retirada del Patriot y la vinculó a sus objeciones a la militarización de las islas griegas. Atenas rechazó esa interpretación. El ministro de Exteriores, Yorgos Yerapetritis, afirmó que Grecia decide dónde despliega sus fuerzas armadas y que sigue pudiendo proteger su territorio.

Para Washington, el despliegue del Patriot añade otro elemento a su relación con Atenas, pues Grecia emplea ahora sus propios recursos militares para contribuir a proteger instalaciones utilizadas por las fuerzas estadounidenses, en un momento en que Washington pide a los aliados europeos que asuman mayores responsabilidades en materia de defensa.