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Un jeque de Texas reivindica la yihad, la muerte de civiles y la lapidación de adúlteros

Salah Al-Sawy preside un destacado centro islámico de Houston.

Sheikh Salah Al-Sawy, president of a Houston Islamic institution, has justified violence against Israeli civilians by calling them “usurpers."
El jeque Salah Al-Sawy, presidente de una institución islámica de Houston, ha justificado la violencia contra civiles israelíes calificándolos de «usurpadores». Lo hizo en un dictamen religioso publicado en su sitio web en árabe. · (Shutterstock)

Un jeque de Texas lleva tiempo defendiendo la yihad, legitimando la violencia contra civiles israelíes y la lapidación de adúlteros, al tiempo que recibe grandes elogios de instituciones musulmanas en Estados Unidos. El jeque en cuestión, Salah Al-Sawy, no es un extremista de poca monta, sino el secretario general de la Assembly of Muslim Jurists of America (Asamblea de Juristas Musulmanes de América), un órgano de especialistas en derecho islámico que emite dictámenes religiosos para los musulmanes que viven en Estados Unidos. También es presidente de la Islamic University of North America (Universidad Islámica de Norteamérica), conocida asimismo como Mishkah University, y presidente de la Medical Center Islamic Society (Sociedad Islámica del Centro Médico) de Houston.

Los mensajes que difunde Al-Sawy pueden verse en su web de fatwas en árabe, Mawsu’at Fatawa al-Sawy (la Enciclopedia de Fatwas de al-Sawy), que promueve entre sus seguidores la yihad y la lapidación de adúlteros. Los dictámenes, que al parecer solo se publican en árabe, no son comentarios sueltos. Cuatro de ellos, difundidos en 2017 y 2025, indican que Al-Sawy se niega por principio a condenar la violencia, incluida la violencia contra civiles. Otras dos fatwas muestran que no considera la esclavitud un mal moral que vulnere los derechos humanos de las personas, sino una práctica que desacredita a los musulmanes.

«Al-Sawy es una figura profundamente influyente en la comunidad musulmana estadounidense», advierte Sam Westrop, director del proyecto Islamist Watch del Foro de Oriente Medio. «Su influencia procede de su capacidad para influir en las creencias y prácticas de los musulmanes a través de sus fatwas y de su papel en Mishkah University, donde forma a la próxima generación de imanes en Estados Unidos».

Dictámenes a favor de la yihad

En uno de los dos dictámenes fechados el 26 de diciembre de 2017, un egipcio preguntaba si estaba religiosamente obligado a ir a combatir a Siria. Al-Sawy elogió el «celo religioso» del hombre y calificó la yihad de «cumbre del islam». Afirmó que, cuando un enemigo ataca tierra musulmana, el deber de combatir se extiende «en círculos cada vez más amplios» hasta abarcar «toda la tierra del islam». Desaconsejó enviar voluntarios sin instrucción, pero solo porque serían una carga para los combatientes y darían al mundo motivos para etiquetar los frentes de batalla como «punto de encuentro de organizaciones terroristas». Calificó esa etiqueta de difamación empleada contra «cualquiera que se aferre firmemente a su religión». En su lugar, instó a los musulmanes a prestar apoyo financiero, político, jurídico y mediático, tal como piden «los comandantes de campo de la yihad».

En el otro dictamen publicado en su web el 26 de diciembre de 2017, un consultante preguntaba por qué los ulemas habían bendecido la yihad de Osama bin Laden contra los soviéticos, pero se volvieron contra él cuando llevó el combate a Estados Unidos. «¿No es América como los rusos?», preguntaba. Al-Sawy no lo discutió. Dejó el «ajuste de cuentas» de bin Laden en manos de Dios y dijo esperar la «misericordia y el perdón» de Dios para todo musulmán. Después explicó que la discrepancia con bin Laden «no es sobre el principio mismo de la yihad». Era sobre errores al valorar las circunstancias, «cálculos defectuosos» e «imprudencia en la elección del momento».

Al-Sawy adoptó una postura similar en enero de 2025, cuando una ciudadana árabe de Israel le preguntó por los palestinos que atropellan o apuñalan a judíos en barrios israelíes. La consultante, una mujer, señalaba que las víctimas «pueden ser inocentes» y calificaba los ataques de suicidas.

También declaró que «los judíos ocupantes en Palestina son usurpadores», hubieran hecho algo ellos mismos o no, puesto que todos han participado en «el crimen» de expulsar a los palestinos y, por tanto, deben ser castigados. «Y la yihad, hija mía, no es solamente una operación de martirio; pues la yihad tiene fines y objetivos. Si la yihad conduce a la realización de esos objetivos, entonces es una yihad legítima», dictaminó. «Pero si conduce a lo contrario —es decir, si lleva satisfacción a los corazones de los incrédulos, atormenta a los creyentes y enfurece sus corazones—, entonces no es una yihad legítima, y la obligación pasa a ser la preparación para la guerra».

Lapidación de adúlteros

En marzo de 2025, Al-Sawy publicó un dictamen sobre la lapidación de adúlteros casados, redactado en respuesta a jóvenes musulmanes consternados por un vídeo del ISIS en el que se lapidaba a una mujer. Al-Sawy afirmó que la lapidación es una parte establecida de la ley islámica y dijo que su rechazo «solo se conoce de los jariyíes», una secta temprana que la mayoría de los musulmanes considera herética. Su única objeción a la ejecución del ISIS era de procedimiento: al grupo le faltaba el poder de un «Estado establecido» necesario para aplicar tales castigos. «Su asunto queda con Dios», escribió.

Quita peso a los informes sobre el maltrato a los yazidíes; la esclavitud como una realidad en el islam

En 2021 y 2025, se consultó a Al-Sawy sobre el maltrato a mujeres yazidíes por parte del ISIS. Era un asunto delicado, pues en 2016 Naciones Unidas informó de que la organización estaba «cometiendo genocidio contra los yazidíes», en Siria, y sus responsables declararon en un informe que el ISIS había tratado de borrar a los yazidíes mediante: asesinatos, esclavitud sexual, esclavización, tortura y tratos inhumanos y degradantes y traslado forzoso que causan graves daños físicos y mentales; la imposición de condiciones de vida que acarrean una muerte lenta; la imposición de medidas para impedir el nacimiento de niños yazidíes, incluida la conversión forzosa de adultos, la separación de hombres y mujeres yazidíes y el trauma mental; y el traslado de niños yazidíes de sus propias familias para entregarlos a combatientes del ISIS, aislándolos así de las creencias y prácticas de su propia comunidad religiosa.

Esclavitud: primera fatwa

En una fatwa del 31 de enero de 2021, en respuesta al anuncio del ISIS en su revista Dabiq, de que había empezado a tomar cautivas a mujeres yazidíes en Mosul, Al-Sawy expuso las reglas clásicas sobre los cautivos de guerra. Afirmó que el islam no aspira a la esclavización, sino a la manumisión; que «secó» las fuentes de la esclavitud de modo que solo quedó el cautiverio derivado de una yihad legítima; que el único versículo coránico sobre los cautivos menciona únicamente la liberación como gracia o mediante rescate; y que la práctica del Profeta incluía frecuentes liberaciones sin rescate o con él.

El jeque añadió que, si el mundo ha acordado abandonar la esclavización y las tierras islámicas han suscrito los tratados correspondientes, entonces la siyasa shar‘iyya («gobernanza conforme a la sharía») exige abandonar la práctica, tratar bien a los cautivos y considerar las consecuencias perjudiciales de mantenerla.

Al referirse al ISIS, escribió que lo que se atribuye al grupo o bien es una exageración mediática fabricada o bien, de ser cierto, «no debe atribuirse a la religión ni a la sharía; Alá y Su Mensajero están libres de ello», y enmarcó el episodio dentro de una campaña mediática más amplia de demonización del islam. Sin emplear la palabra, Al-Sawy pretende desacreditar numerosos informes irrefutables sobre la violencia del ISIS contra los yazidíes en Irak y Siria como manifestaciones de «islamofobia».

Esclavitud: segunda fatwa

En una fatwa del 24 de enero de 2025, en respuesta a una crítica detallada de las pretensiones del ISIS de acceso sexual a mujeres yazidíes por ser cautivas, Al-Sawy volvió a empezar con la misma discusión clásica y abstracta. Reiteró que el islam prefería liberar a los cautivos, que la esclavización nunca fue un objetivo permanente ni una obligación, que los acuerdos internacionales modernos contra la esclavitud deben respetarse por ser coherentes con los objetivos de la sharía y que hay que sopesar los resultados y las consecuencias.

El consultante había argumentado que los yazidíes no son «Gente del Libro» (de modo que ni siquiera las reglas clásicas permitían el concubinato con ellas según la opinión mayoritaria), que los actos violaban tratados y que equivalían al secuestro de mujeres libres y a zina (el término jurídico islámico para las relaciones sexuales fuera del matrimonio o del concubinato lícito), y no a tasarri (concubinato lícito con una mujer esclavizada según el derecho islámico clásico).

En sus respuestas, el jeque distorsionó la historia de la esclavitud tal como se practicó en los territorios bajo dominio islámico a lo largo de la historia, al afirmar falsamente que el islam perseguía la abolición de la esclavitud cuando, en realidad, la trató como una institución estable y permanente que solo empezó a perder fuerza frente al movimiento abolicionista, nacido en Inglaterra.

Como informa Harron Bashir, «en los debates contemporáneos sobre la esclavitud y el islam se afirma con frecuencia, casi hasta la ubicuidad, que el islam siempre aspiró a abolir la esclavitud. Sin embargo, la primera formulación explícita de esta afirmación surgió solo a finales del siglo XIX, propuesta por el reformista egipcio Muhammad Abduh (m. 1323/1905)». Bashir, autor de Slavery, Abolition and Islam (Oxford University Press, 2025), añade: «Ningún erudito religioso musulmán anterior había pedido nunca la abolición de la esclavitud».

Al-Sawy no dice que esclavizar cautivos esté mal. Dice que debe dejarse de lado porque el mundo ha acordado abandonarlo y porque se ha convertido en «un motivo para lanzar ataques contra la religión». Lo máximo a lo que llega es a decir que «no es descabellado» afirmar que un retorno a la esclavización está hoy prohibido. Incluso eso se apoya en una obligación convencional introducida por la Sociedad de Naciones, no en una objeción moral arraigada en la creencia religiosa. Según ese razonamiento, la prohibición de la esclavitud no se asienta en los derechos humanos ni en una creencia de inspiración divina en la igualdad humana, sino en el efecto de la esclavitud sobre la reputación del islam y de los musulmanes.

Los elogios de Suleiman

Pese a sus ideas retrógradas, la influencia de Al-Sawy se adentra en la comunidad islamista estadounidense. Por ejemplo, el jeque mantiene una relación de larga data con otro extremista afincado en Texas, Omar Suleiman, fundador y presidente del Yaqeen Institute for Islamic Research (Instituto Yaqeen de Investigación Islámica), con sede en la zona de Dallas. En un vídeo promocional publicado el 30 de abril de 2013 por Mishkah University, Suleiman avaló a Al-Sawy como maestro de primer orden, lo describió como alguien que «está en lo más alto» entre quienes lo inspiraron y lo llamó «un mujaddid de nuestro tiempo».

«No he visto a nadie en Occidente que iguale su conocimiento», dijo Suleiman, y añadió que «es un maestro de los maestros». Suleiman muestra la misma disposición a excusar la violencia que recorre los dictámenes de Al-Sawy. En lugar de condenar la masacre del 7 de octubre, Suleiman y su círculo la han tratado como un acto de «resistencia» que podría ayudar a unir a la umma, la comunidad global de los creyentes musulmanes.

Jalal Tagreeb, antiguo apologista suní que ha escrito para el Foro de Oriente Medio, declaró a Focus on Western Islamism (FWI) que el concepto de yihad no tiene cabida en el mundo moderno. «Después de casi 20 años preparándome para llegar a ser un erudito musulmán y de dedicar un enorme esfuerzo a la da’wah y a la yihad de la palabra, he llegado a la conclusión de que el concepto de yihad es inútil», afirmó. «Insto a los musulmanes a abandonarlo por completo. En el mundo civilizado de hoy no hay lugar para tales ideas».

FWI se ha puesto en contacto con la Assembly of Muslim Jurists of America, la Islamic University of North America (Mishkah University) y la Medical Center Islamic Society de Houston, pero no ha recibido respuesta. También ha contactado con los tres candidatos a las próximas elecciones para fiscal general de Texas, cargo que supervisa la aplicación de la legislación sobre entidades sin ánimo de lucro en el estado. Asimismo, ha remitido una consulta al propio fiscal general, sin haber recibido todavía comentario alguno.