Líderes musulmanes ensalzan a Mamdani y El-Sayed en la convención de ISNA
Los ponentes esgrimieron acusaciones de «genocidio» e «islamofobia» para movilizar a sus bases.

Los dirigentes de algunas de las organizaciones musulmanas de defensa y participación cívica más destacadas de Estados Unidos aprovecharon un panel de la 63.ª Convención Anual de la Islamic Society of North America (ISNA), celebrada en Detroit, Michigan, durante el fin de semana del Día del Trabajo, para instar a su comunidad a una movilización política más profunda. Invocaron reiteradamente a Zohran Mamdani, de Nueva York, y a Abdul El-Sayed, de Michigan, como modelo del ascenso político musulmán.
La sesión, titulada «Voicing Vulnerability Through Civic Presence», reunió a Salam al-Marayati, presidente y cofundador del Muslim Public Affairs Council (MPAC); Mohamed Gula, director ejecutivo interino de Emgage USA; Hussam Ayloush, director ejecutivo de la delegación de Los Ángeles del Council on American-Islamic Relations (CAIR); el muftí Wasim Khan, decano y director de la ISRA Foundation, con sede en Texas; y Amira Elghawaby, exrepresentante especial de Canadá para combatir la islamofobia.
ISNA arrastra un historial institucional inquietante que suscita interrogantes sobre qué motiva el llamamiento del panel al ascenso político. La propia organización aparecía citada en un memorando estratégico de los Hermanos Musulmanes de 1991, incautado por el FBI en 2004 y presentado después como prueba en el juicio de 2007 contra la Holy Land Foundation por financiación del terrorismo, que describía el proyecto del grupo en Norteamérica como un «Proceso Yihadista-Civilizatorio» destinado a actuar «desde dentro» para socavar las instituciones occidentales, con ISNA en primer lugar de la lista de «organizaciones de nuestros amigos». Memorandos desclasificados del FBI de finales de los años ochenta constataban igualmente que figuras vinculadas a los Hermanos Musulmanes habían accedido a «puestos de liderazgo» dentro de ISNA y de su fideicomiso matriz, el North American Islamic Trust, lo que las situaba en posición de dirigir las actividades de los musulmanes en todo Estados Unidos. ISNA ha rechazado cualquier caracterización de ese tipo y ha calificado esas afirmaciones de ejercicio de «culpabilidad por asociación».
El panel fue moderado por Muzammil Ahmed, médico afincado en Michigan, que marcó desde el principio un tono de confrontación. La sesión, dijo, abordaría «estrategias para mejorar nuestra participación cívica y nuestro poder cívico en esta comunidad» y «maneras de evitar a algunas de las personas que nos están frenando».
La hora siguiente se apoyó en dos afirmaciones recurrentes: un «genocidio» en Gaza financiado con los impuestos estadounidenses y una «islamofobia» en máximos históricos, mucho peor que la posterior al 11-S. Ambas acusaciones se esgrimieron como prueba de que el público no tenía más opción que movilizarse y plantar cara.
Gula abrió presentando dos años de actividad electoral musulmana como «hazañas asombrosas» y enumeró el impacto de la comunidad a través de las campañas «Abandon Biden» y «Uncommitted» en las presidenciales de 2024. Como prueba, señaló el primer panel oficial sobre derechos humanos de los palestinos en la Convención Nacional Demócrata de aquel año y a cinco musulmanes afroamericanos no identificados que intervinieron en la misma convención. Sin nombrarlos, invocó también la identidad musulmana de Butch Ware y Melina Abdullah —candidatos a la vicepresidencia por el Partido Verde y como independientes— como prueba de la rápida expansión de la influencia de la comunidad en la política electoral estadounidense.
«Cómo definimos el éxito no tiene que ver necesariamente con si ganamos unas elecciones», dijo. «Cómo definimos el éxito es el impacto que somos capaces de lograr en los cimientos sobre los que construimos».
A continuación se refirió al alcalde de la ciudad de Nueva York, Zohran Mamdani, quien, según afirmó, solo «marcaba como un uno por ciento en las encuestas» en diciembre de 2024 antes de ganar la carrera por la alcaldía en noviembre de 2025. «Dijeron que no podía hacerlo, y lo hizo», señaló Gula, y añadió que los niños musulmanes «estaban viendo a alguien que se parece a ellos y que suena como ellos». La fallida candidatura de El-Sayed a gobernador en 2018, argumentó, sembró toda una generación de candidatos y operadores de campaña.
En alusión indirecta a las elecciones de mitad de mandato de noviembre, cerró su intervención diciendo: «Es extremadamente importante porque, de cara a 2026, ya hemos ganado tantas carreras y generado tanto impacto que nuestra narrativa está siendo utilizada como estrategia contra nosotros. Seguimos en la vanguardia. Ese impacto es el poder que estamos construyendo».
Ayloush, de CAIR-LA, calificó la victoria de Mamdani de «un impulso precioso» e instó reiteradamente a los asistentes a convertir la participación cívica en «parte de la cultura» de la comunidad musulmana: «Sigan votando. Sigan presentándose a cargos públicos. Sigan apoyando proyectos de ley. Sigan construyendo coaliciones». Presentando la participación cívica como una obligación religiosa, afirmó: «Esto es una orden, un mandato. Prohíbes el mal y crees en Alá. Lo haces por la razón desinteresada de servir a Alá. Así que somos una umma (colectivo musulmán global) con un propósito. No tenemos necesidad de desarrollar, de pensar, de inventar un propósito. Ese propósito nos viene dado, nos lo impone Alá a través de nuestra fe».
Ayloush también indicó a los asistentes que presionaran a sus imanes y a las juntas directivas de sus mezquitas hasta que la participación electoral se convirtiera en un elemento fijo de la vida religiosa, y advirtió de que «votar es el principio, no el final». Sostuvo que la opinión estadounidense había virado de forma decisiva contra Israel y afirmó que la asociación con el grupo de presión proisraelí American Israel Public Affairs Committee (AIPAC) se ha convertido ya en un lastre electoral para los candidatos.
El muftí Khan instó a organizaciones como ISNA a contratar y financiar imanes en ciudades de todo Estados Unidos para cultivar relaciones con cargos electos.
Cómo afectó el 11-S a las aspiraciones políticas musulmanas
Al-Marayati insistió en que los musulmanes deben estar «en la mesa» en lugar de «recibir las migajas de la mesa y dar las gracias». Describió el 11-S en términos personales: caminaba hacia una reunión en la Casa Blanca en la que se esperaba que el presidente George W. Bush nombrara a un musulmán para su Administración cuando llegó la noticia del impacto del primer avión contra la Torre Norte.
Ni «terrorismo» ni «terrorista» aparecieron en ningún momento de su relato. Describió cómo vio «el segundo avión impactar contra la segunda torre» y pasó directamente a lo que la tragedia costó políticamente a su propia comunidad. «Todo se había desmoronado en ese momento», dijo. «Las torres se habían desmoronado. Estados Unidos se estaba desmoronando. Nuestra inocencia se desmoronó. Nuestro poder político se desmoronó».
La reunión con el presidente, explicó, había sido un objetivo del American Muslim Political Coordinating Council, una alianza de grupos de defensa musulmanes que presionaba por una «representación musulmana, empezando por la Casa Blanca», algo con lo que el presidente Bush «había estado de acuerdo». «Por supuesto, eso no ocurrió, pero forma parte del plan», admitió.
Elghawaby cerró su intervención con una advertencia: «Si no participamos, otros llenarán ese vacío».
