La amenaza genocida de Azzam
Puntos clave
- Una entrevista publicada en Akhbar al-Yom el 11 de octubre de 1947 por su director, Mustafa Amin, titulada «Una guerra de exterminio», cita a Azzam prediciendo una guerra de exterminio y una matanza trascendental.
- Durante mucho tiempo se creyó que la amenaza databa del 15 de mayo de 1948, pero la edición citada del New York Times no contiene tal información y no se ha hallado ninguna emisión de la BBC.
- Benny Morris dejó de utilizar la cita en su historia de 2008, 1948, tras concluir que su procedencia es dudosa, y criticó a Karsh por citarla en Palestine Betrayed.
Efraim Karsh es profesor emérito de Estudios de Oriente Medio y del Mediterráneo en el King’s College London. Karsh ha ocupado puestos académicos en las universidades de Harvard, Columbia y Bar-Ilan, la Sorbona, la London School of Economics, la Universidad de Helsinki, el International Institute for Strategic Studies de Londres, el Kennan Institute for Advanced Russian Studies de Washington, D.C., y el Jaffee Center for Strategic Studies de la Universidad de Tel Aviv. Es autor de dieciséis libros y de más de 100 artículos académicos, y ha intervenido con frecuencia como comentarista en cadenas de televisión británicas y estadounidenses.

De las incontables amenazas de violencia lanzadas por dirigentes árabes y palestinos en los prolegómenos y a raíz de la resolución de partición del 29 de noviembre de 1947, ninguna ha tenido tanta repercusión como la advertencia de Abdul Rahman Azzam, primer secretario general de la Liga Árabe, de que la creación de un Estado judío conduciría a «una guerra de exterminio y una matanza trascendental de la que se hablará como de las masacres mongolas y las Cruzadas».
Akhbar al-Yom, 11 de octubre de 1947. (Ver imagen ampliada)
Suele creerse que esta amenaza se formuló durante una comparecencia ante la prensa egipcia el 15 de mayo de 1948, poco después de la invasión panárabe del recién proclamado Estado de Israel. Algunos estudiosos la sitúan en una información del New York Times del 16 de mayo, que citaba al diario egipcio al-Ahram. [1] Sin embargo, esa edición del New York Times no incluye tal noticia, mientras que la información original de al-Ahram aún no ha aparecido. Otros citan como fuente una emisión de la BBC, [2] pero un examen exhaustivo de los archivos de la corporación en Reading, Inglaterra, realizado por Efraim Karsh, no ha hallado indicio alguno de esa emisión. Otros, como el reconocido periodista estadounidense I. F. Stone, que cubrió la epopeya del nacimiento de Israel según se desarrollaba, se limitaron a consignar la amenaza sin atribuirla debidamente. [3] De hecho, la incapacidad para localizar el documento original [4] ha suscitado dudas sobre si Azzam llegó a proferir realmente esta amenaza. Al criticar a Karsh por consignarla en Palestine Betrayed, [5] el académico israelí Benny Morris escribió:
Pero ¿era el «exterminio» su objetivo bélico, como sostiene Karsh? No hay modo de saberlo. De hecho, los dirigentes árabes que fueron a la guerra en 1948 fueron muy parcos a la hora de describir públicamente sus objetivos, y «exterminar» a los judíos nunca figuró en su fanfarria pública. Yo mismo he utilizado en el pasado la única cita divergente, la del secretario general de la Liga Árabe Abdul Rahman Azzam del 15 de mayo de 1948, en la que supuestamente habló de una «guerra de exterminio» y de una «matanza trascendental» à la manera de los mongoles. Pero en mi reciente historia de la guerra, 1948 (Yale University Press, 2008), me abstuve de volver a utilizarla tras descubrir que su procedencia es dudosa. [6]
En su relato del nacimiento de Israel, Stone aludió a la posibilidad de que la amenaza se hubiera proferido en vísperas de la votación de la ONU sobre la partición, con el objetivo de evitar esa decisión trascendental, y no antes de la invasión panárabe de Israel seis meses después. [7] Siguiendo esta pista, David Barnett encontró un memorando de la Agencia Judía, presentado el 2 de febrero de 1948 a la Comisión de la ONU para Palestina, encargada de aplicar la resolución de partición, y nuevamente al secretario general de la ONU el 29 de marzo de 1948.
Al describir el abanico de amenazas árabes de guerra y los actos efectivos de violencia dirigidos a abortar la resolución de partición, el memorando decía:
(6) … Los «medios prácticos y eficaces» ideados y propugnados por los Estados árabes nunca se concibieron como limitados por las disposiciones de la Carta; de hecho, el secretario general de la Liga Árabe pensaba en términos muy alejados de los elevados sentimientos de San Francisco. «Esta guerra —dijo— será una guerra de exterminio y una matanza trascendental de la que se hablará como de las masacres mongolas y las Cruzadas». [8]
Guerra de exterminio
Una crónica del 11 de octubre de 1947 sobre la cumbre panárabe celebrada en la localidad libanesa de Aley, [9] firmada por el director de Akhbar al-Yom, Mustafa Amin, incluía una entrevista que mantuvo con el secretario general de la Liga Árabe, Azzam. Titulada «Una guerra de exterminio», la entrevista decía lo siguiente (traducida por Efraim Karsh; todos los puntos suspensivos figuran en el texto original):
Abdul Rahman Azzam Pasha me habló de la horrible guerra que se avecinaba… diciendo:
«Personalmente deseo que los judíos no nos empujen a esta guerra, pues será una guerra de exterminio y una matanza trascendental de la que se hablará como de la masacre tártara [10] o de las guerras de los cruzados. Creo que el número de voluntarios de fuera de Palestina será mayor que la población árabe de Palestina, pues sé que nos llegarán voluntarios [desde lugares tan lejanos como] la India, Afganistán y China para ganar el honor del martirio por la causa de Palestina … Quizá le sorprenda saber que centenares de ingleses expresaron su deseo de alistarse como voluntarios en los ejércitos árabes para combatir a los judíos.
«Esta guerra se distinguirá por tres cuestiones graves. Primero—la fe: pues cada combatiente considera su muerte por Palestina el camino más corto al paraíso; segundo, [la guerra] será una oportunidad de inmenso saqueo. Tercero, será imposible contener a los fervorosos voluntarios que llegan de todos los rincones del mundo para vengar el martirio de los árabes de Palestina y que ven la guerra como algo que dignifica a todo árabe y a todo musulmán del mundo entero …
«El árabe es superior al judío en que acepta la derrota con una sonrisa: si los judíos nos derrotan en la primera batalla, los derrotaremos en la segunda o en la tercera batalla … o en la última … ¡mientras que una sola derrota quebrará la moral del judío! La mayoría de los árabes del desierto disfrutan combatiendo. Recuerdo que se me encomendó mediar una tregua en una guerra del desierto (en la que participé) que duró nueve meses… Mientras me dirigía a firmar la tregua, se me acercaron algunos de mis compañeros de armas y me dijeron: ‘¡Qué vergüenza! Eres un hombre del pueblo, así que ¿cómo puedes querer poner fin a la guerra … Cómo podemos vivir sin guerra?’ Esto se debe a que la guerra da al beduino una sensación de felicidad, dicha y seguridad que la paz no proporciona! …
«Advertí a los dirigentes judíos con los que me reuní en Londres que desistieran de su política, [11] diciéndoles que el árabe era el más poderoso de los soldados y que el día en que empuñe su arma no la depondrá hasta disparar la última bala en la batalla, y nosotros dispararemos el último tiro …»
Él [Azzam] puso fin a su conversación conmigo diciendo: «Preveo las consecuencias de esta guerra sangrienta. Veo ante mí sus horribles batallas. Puedo imaginar a sus muertos, heridos y víctimas … Pero mi conciencia está tranquila … Pues no estamos atacando sino defendiéndonos, y no somos agresores sino defensores frente a una agresión! …»
[1] Véase, por ejemplo, Rony E. Gabbay, A Political Study of the Arab-Jewish Conflict: The Arab Refugee Problem (A Case Study) (Ginebra: Librairie E. Droz, 1959), p. 88; Joan Peters, From Time Immemorial: The Origins of the Arab-Jewish Conflict over Palestine (Nueva York: Harper and Row, 1984), p. 444, n. 14. [2] Véase, por ejemplo, John Roy Carlson, Cairo to Damascus (Nueva York: Knopf, 1951), p. 266; Mizra Khan, «The Arab Refugees—A Study in Frustration», en Walter Z. Laqueur, ed., T he Middle East in Transition: Studies in Contemporary History (Nueva York: Praeger, 1958), p. 237; Larry Collins y Dominique Lapierre, O Jerusalem! (Nueva York: Simon and Schuster, 1972), pp. 408, 588; Esther Rosalind Cohen, Human Rights in the Israeli-Occupied Territories, 1967-1982 (Manchester, Reino Unido: Manchester University Press, 1985), p. 60, n. 72; Mitchell Bard, Myths and Facts: A Guide to the Arab-Israeli Conflict (Chevy Chase, Maryland: American-Israeli Cooperative Enterprise, 2006), p. 121. [3] Isidor Feinstein Stone, This Is Israel (Nueva York: Boni and Gaer, 1948), p. 21. [4] Alexander H. Joffe y Asaf Romirowsky, «A Tale of Two Galloways: Notes on the Early History of UNRWA and Zionist Historiography», Middle Eastern Studies, sept. 2010, p. 671. [5] New Haven y Londres: Yale University Press, 2010. [6] Benny Morris, « Revisionism on the West Bank », The National Interest, July-Aug. 2010, pp. 76-7. [7] Stone, This Is Israel, p. 21. [8] «Acts of Aggression Provoked, Committed, and Prepared by Arab States in Concert with the Palestine Arab Higher Committee against the Jewish Population of Palestine in an Attempt to Alter by Force the Settlement Envisaged by the General Assembly’s Resolution on the Future Government of Palestine», memorando presentado por la Jewish Agency for Palestine to the United Nations Palestine Commission, Feb. 2, 1948; Moshe Shertok, «Letter from the Jewish Agency for Palestine Dated 29 March 1948, Addressed to the Secretary-General Transmitting a Memorandum on Acts of Arab Aggression», UNSC, S/710, Apr. 5, 1948. [9] Sobre la cumbre de Aley, véase Karsh, Palestine Betrayed, pp. 87-9. [10] «Tártaro» se emplea de forma laxa en árabe con el sentido de mongol, en referencia a las invasiones del siglo XIII.—Eds. [11] Azzam se reunió con Eliahu Epstein, jefe de la oficina de la Agencia Judía en Washington, el 18 de junio de 1947, y con David Horowitz y Aubrey (Abba) Eban, oficiales de enlace de la Agencia Judía ante el Comité Especial de la ONU para Palestina, el 15 de septiembre de 1947. En ambos encuentros trató de disuadir a sus interlocutores de perseverar en su aspiración a un Estado recurriendo a la metáfora de los cruzados. Véase Karsh, Palestine Betrayed, pp. 92-5.—Eds.