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FWI Research

Al descubierto: 7,7 millones de dólares de financiación extranjera para CAIR

Un banco multilateral copropiedad de los Gobiernos de Irán, Catar y Turquía, entre otros, financia la construcción de «CAIR Plaza» en Washington D. C. para dotar al grupo islamista vinculado al terrorismo de décadas de ingresos futuros, lo que contradice las reiteradas negativas de CAIR sobre el apoyo extranjero a sus operaciones.

Puntos clave

  • El Banco Islámico de Desarrollo, cuyos principales accionistas incluyen a Irán, Catar, Turquía y Arabia Saudí, está financiando CAIR Plaza, un proyecto inmobiliario de 18,5 millones de dólares en Washington D. C.
  • El sitio web de CAIR afirma que el grupo no recibe financiación de organizaciones o Gobiernos extranjeros, y sin embargo sus entidades sin ánimo de lucro parecen no revelar el apoyo del Banco Islámico de Desarrollo.
  • Los préstamos extranjeros, al parecer, no imponen requisitos de divulgación más allá de su suma al total declarado de pasivos, lo que deja al sistema 501(c) insuficientemente preparado para la financiación conforme a la sharía procedente de instituciones extranjeras hostiles.

Sam Westrop dirige Islamist Watch desde marzo de 2017. Además, es investigador sénior en la Fundación de Política Pública de Texas (Texas Public Policy Foundation). Anteriormente, estuvo al frente de Stand for Peace, una organización londinense de lucha contra el extremismo.

CAIR Plaza, en el 201 de K St NE, en Washington D. C., a pocas manzanas de Union Station.

El Consejo de Relaciones Americano-Islámicas (CAIR), una controvertida organización islamista, es beneficiario de decenas de millones de dólares en financiación aportada por el Banco Islámico de Desarrollo (ISDB), un banco gubernamental multilateral cuyos principales accionistas incluyen a Irán, Catar, Turquía y Arabia Saudí, según ha constatado una investigación del Foro de Oriente Medio.

En pleno centro de Washington D. C., a pocas manzanas de Union Station, CAIR y su red de entidades sin ánimo de lucro y filiales constituidas como sociedades de responsabilidad limitada (LLC) han gestionado y supervisado la construcción, ya casi terminada, de un proyecto inmobiliario de 18 millones de dólares financiado desde el extranjero y bautizado «CAIR Plaza», una operación destinada a dotar al grupo islamista vinculado al terrorismo de décadas de ingresos futuros por alquileres.

Durante muchos años, CAIR ha negado beneficiarse de apoyo extranjero.

Financiado por el Banco Islámico de Desarrollo como parte de un proyecto de 30 millones de dólares, CAIR Plaza figura entre los promotores en Washington D. C. como una iniciativa de 18,5 millones de dólares, consistente en «un edificio de 49 apartamentos con locales comerciales».

El Banco Islámico de Desarrollo (ISDB) lleva mucho tiempo siendo acusado de servir de vehículo para financiar el islamismo en todo el mundo. Una demanda de 2021 señala que el ISDB «gestiona el Fondo Al Quds y el Fondo Al Aqsa, fondos creados por doce países árabes con el fin de prestar apoyo financiero a la intifada palestina y entregar dinero a las familias de los terroristas suicidas palestinos».

La Fundación para la Defensa de las Democracias (Foundation for Defense of Democracies) describe al ISDB como «un banco multilateral en el que Irán (país designado por Estados Unidos como patrocinador estatal del terrorismo) posee un siete por ciento de los derechos de voto» y señala que «miembros de la actual dirección del ISDB habrían incurrido en corrupción, encubierto operaciones de blanqueo de capitales, ayudado a Irán y a su proxy Hezbolá a eludir las sanciones estadounidenses y apoyado a organizaciones terroristas islamistas».

En cuanto a CAIR, en 2009 el FBI incluyó al grupo en su lista negra después de que los fiscales federales señalaran a la organización islamista como coconspiradora no acusada durante el juicio de 2008 por financiación del terrorismo de la Holy Land Foundation. En 2014, los Emiratos Árabes Unidos designaron a CAIR como organización terrorista. Y en 2025, el estado de Texas designó a CAIR como organización terrorista, alegando los vínculos atribuidos a su dirigencia con Hamás y los Hermanos Musulmanes.

Pese al apoyo multimillonario del ISDB, una declaración en el sitio web de CAIR afirma que el grupo no se beneficia de forma significativa de fondos extranjeros. Otra página de su sitio web sostiene: «CAIR no recibe financiación de organizaciones o Gobiernos extranjeros».

CAIR Plaza

El ISDB aprobó por primera vez el proyecto CAIR Plaza en 2013, con un coste estimado de 30 millones de dólares, de los cuales el banco aportaría 11 millones en financiación conforme a la sharía, junto con 5 millones del Awqaf Properties Investment Fund, un proyecto del ISDB dedicado a levantar proyectos de waqf [legado piadoso] que «contribuyan al desarrollo socioeconómico sostenible de la umma».

Los registros del impuesto sobre bienes inmuebles indican que el terreno donde se construye CAIR Plaza, en el 201 K St NE, es propiedad de Greater Washington LLC, de Delaware.

El fundador de CAIR, Nihad Awad, ha ejercido como directivo de esa LLC, que la Washington Trust Foundation de CAIR declara, en su propia declaración fiscal, como entidad jurídica vinculada.

Los datos publicados por el Departamento de Edificios de Washington D. C. muestran además que Greater Washington adquirió un número considerable de propiedades en torno a esa misma manzana de la capital.

La constructora responsable del proyecto, Banneker Ventures, se ha asociado anteriormente con CAIR para patrocinar actos con la presencia de la alcaldesa de Washington D. C., Muriel Bowser.

El directivo de CAIR Johari Abdul-Malik ha afirmado que la alcaldesa asistirá a la inauguración de CAIR Plaza. Sin embargo, por el momento CAIR Plaza parece sufrir ciertos retrasos en las obras. La base de datos del Departamento de Edificios de Washington D. C. registra múltiples inspecciones no superadas en el inmueble.

Otros beneficiarios del ISDB

Como han señalado Brandy Shufutinsky y Pavak Patel en la Fundación para la Defensa de las Democracias, el sitio web del ISDB «muestra que ha destinado 13,1 millones de dólares a apoyar a 44 escuelas de primaria y secundaria en Estados Unidos».

Entre esos beneficiarios figura la Brighter Horizons School, en el norte de Texas, que, según descubrió una investigación anterior del Foro de Oriente Medio, fue fundada y está dotada de personal por operativos alineados con Hamás y emplea planes de estudios que enseñan el odio a los «incrédulos» y elogian la labor de organizaciones benéficas terroristas prohibidas. La escuela habría recibido casi un millón de dólares de apoyo del ISDB.

Otros beneficiarios del ISDB incluyen un proyecto de 6 millones de dólares para una mezquita en Ohio y un proyecto comercial de 7,5 millones de dólares en beneficio de una mezquita en Minnesota.

El mayor programa de financiación del ISDB es un proyecto de 90 millones de dólares en la ciudad de Nueva York para construir residencias estudiantiles en una torre residencial de 21 plantas destinada a la Turken Foundation, una organización turca fundada y dirigida por miembros de la propia familia del líder del régimen autoritario turco, y acusada desde hace tiempo de actividades islamistas.

En Texas, el ISDB financia la construcción de ICI Oasis, un enorme proyecto residencial gestionado por el Islamic Center of Irving, pieza clave del movimiento salafista modernista de Texas. El ISDB ha comprometido 7 millones de dólares para el proyecto.

Normas insuficientes de divulgación sobre financiación extranjera

Las distintas entidades sin ánimo de lucro de CAIR parecen no revelar el apoyo financiero del ISDB. Las declaraciones fiscales 990 más recientes de la Washington Trust Foundation hacen referencia al proyecto del 201 K St entre sus activos declarados, valorando un «CONST PROJECT 2ANDK CAIR» en más de 17 millones de dólares. Y entre sus pasivos declarados figuran casi 9 millones de dólares por un «2ND AND K PROJECT». No consta mención alguna al origen de esos fondos.

No es la primera vez que CAIR se beneficia del apoyo del ISDB. En 1999, la sede de CAIR se financió, según informaciones, con 250.000 dólares de fondos del ISDB. Ese mismo año, CAIR habría concertado un préstamo de 2,1 millones de dólares con el Bank of Kuwait.

En 2008, el ISDB concedió a CAIR una «subvención» de 100.000 dólares «para la mejora de [su] Centro de Formación de Líderes». La subvención fue aprobada durante una reunión de la dirección del banco en Teherán.

Dentro del sistema 501(c), y a diferencia de las normas relativas a la captación de fondos extranjeros en forma de donaciones y subvenciones, los préstamos extranjeros no parecen imponer requisitos de divulgación pública a la entidad sin ánimo de lucro receptora, más allá de la suma numérica al total declarado de pasivos.

La devolución de un préstamo extranjero puede activar las normas de divulgación. Sin embargo, hasta ahora la Washington Trust Foundation no parece haber realizado ningún reembolso (o, al menos, no ha declarado ninguno), pese a que el primer desembolso del ISDB se produjo hace más de siete años: unos 1,7 millones de dólares en 2019.

En el informe de 2023 del fondo Awqaf del ISDB, el acuerdo del banco con la Washington Trust figura como una modalidad de préstamo conforme a la sharía conocida como istisna, en la que, por lo general, el prestamista contrata directamente con el constructor encargado de producir el activo financiado; el beneficiario solo comienza a devolver la suma una vez terminada la construcción del activo.

Este esquema puede explicar la opacidad de los registros financieros públicos de CAIR. Sin embargo, aun cuando CAIR (es decir, su Washington Trust Foundation) no sea el receptor inmediato y directo de los fondos del ISDB, existe un aumento claro y enorme de los activos de la fundación en la dirección del 201 K St (terreno propiedad de su filial), que pasan de 2 millones de dólares en 2021 a más de 17 millones apenas tres años después. Es decir, la financiación respaldada por un Gobierno extranjero se refleja, pero no se declara.

Como mínimo, el sistema estadounidense 501(c) y sus requisitos de divulgación no están suficientemente preparados para afrontar el problema y las complejidades de la financiación conforme a la sharía procedente de instituciones extranjeras hostiles.

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