La elección de Mojtaba Jamenei como líder supremo no es el final
Estados Unidos e Israel están eliminando a los altos mandos del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica que lo quieren en el puesto.
Shay Khatiri es investigador sénior del Yorktown Institute (Instituto Yorktown) y también investigador del Rainey Center (Centro Rainey).

Iran International informa de que la Asamblea de Expertos ha elegido al hijo de Ali Jameneí, Mojtaba Jameneí, como sucesor de su padre. El Jameneí más joven tendrá que superar dos desafíos: el desprecio por la sucesión hereditaria y un rango clerical insuficiente. Según se informa, debe su ascenso al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica. Esto plantea un tercer problema: sus amigos tienen una esperanza de vida corta.
La República Islámica llegó al poder en gran medida en oposición a la monarquía hereditaria. Aunque el líder supremo concentra tanto poder como una monarquía absoluta, los clérigos buscaron distinguir su orden de la del sha criticando el gobierno hereditario. Ali Jameneí sostuvo que uno de los mayores logros de la Revolución Islámica «fue la destrucción de una estructura que se basaba en una monarquía hereditaria cruel e irracional». «Esta estructura vieja y ruinosa», explicaba su sitio web, «era una tradición errónea e irracional que dominó nuestro país durante varios miles de años».
Mojtaba Jameneí no puede alegar credenciales religiosas superiores para superar esto. A fecha del 3 de marzo de 2026, el día en que, según se informa, la Asamblea de Expertos lo eligió, los medios nacionales aún se referían a él como hoyyat ol-Islam. En la jerarquía religiosa, esto equivale a una licenciatura y por lo general llega tras cuatro años de estudio. Los seminaristas que concluyen el estudio de los jarich (khawrij) pasan a ser hoyyat al-Islam wal-muslimín, y quienes estudian las disertaciones de los eruditos se convierten en ayatolás.
La constitución de la República Islámica exige que el líder supremo sea un gran ayatolá, el rango clerical más alto. Un gran ayatolá es un erudito consumado del chiismo que ha alcanzado el iytihad, ha publicado una disertación y es un marya al-taqlid, una fuente de emulación. Tiene sus propios seguidores, a quienes puede emitir fatuas, o decretos religiosos en respuesta a consultas, que van desde cómo rezar hasta exigir el asesinato de Salman Rushdie. Mojtaba Jameneí está a tres rangos de ese nivel. La diferencia entre su rango y el de un gran ayatolá es la misma que separa a un graduado universitario de un catedrático con plaza.
Mojtaba Jameneí es una versión exagerada de su padre. Ali Jameneí tampoco era un gran ayatolá cuando accedió al trono en 1989. En los tres meses que mediaron entre la muerte del ayatolá Ruhollah Jomeini y la elección de Jameneí, el régimen escribió por encargo una disertación y la antedató a 1986. Por entonces no había ni internet ni archivos digitales que expusieran ante los fieles la falsedad de su rango; su hijo no lo tendrá tan fácil.
Tanto el padre como el hijo se apoyan en las fuerzas de seguridad en detrimento de los seminarios. Este hecho, y su falta de credenciales académicas, explican por qué los clérigos de la Asamblea de Expertos aceptaron elegir a Mojtaba solo después de que lo exigieran los hombres armados. Para mantener a raya a posibles críticos, el segundo recurso de Mojtaba Jameneí será echar mano de su fortuna, estimada en más de 100.000 millones de dólares, gran parte de ella obtenida a través de empresas pantalla fuera de Irán.
La elección de Mojtaba no es el final de la historia, incluso aunque escape a futuros intentos de acabar con su vida, porque sus valedores no tendrán tanta suerte. Estados Unidos e Israel están eliminando a altos mandos del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica. Si desaparecen los suficientes, podría producirse un motín clerical. La tarea más difícil será cortarle a Mojtaba el acceso a su riqueza para que no pueda sobornar a los clérigos discrepantes y mantenerse en el poder.
El poder de las fuerzas de seguridad se ha consolidado a costa de la influencia de la mezquita; incluso Alireza Arafi, un favorito de Ali Jameneí que desempeña el cargo de director de los Seminarios, se ha quejado de ello. El clero esperaba retomar, tras la muerte de Jameneí, la posición de la que había gozado bajo Jomeini (r. 1979-1989). El clero conserva el poder constitucional de someter a un proceso de destitución y apartar a Mojtaba. Si Estados Unidos e Israel matan a suficientes comandantes, eso podría ocurrir.