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Observer

El papa León condena la operación de EE. UU. e Israel y calla ante la tiranía iraní

El pontífice había desoído la petición de alzar la voz por los cristianos perseguidos en Irán.

Jules Gomes es un biblista y periodista afincado en Roma.

Pope Leo XIV appears at the central loggia of St. Peter’s Basilica in Vatican City in May 2025.
El papa León XIV aparece en la logia central de la basílica de San Pedro, en la Ciudad del Vaticano, en mayo de 2025. · Shutterstock

Dos meses después de rechazar el llamamiento del príncipe heredero iraní en el exilio, Reza Pahlaví, para que intercediera en favor de los cristianos perseguidos de Irán, el papa León XIV ha lanzado un reproche sutil al censurar el ataque de Estados Unidos e Israel contra la teocracia de Teherán.

«La estabilidad y la paz no se logran mediante amenazas mutuas, ni mediante el uso de las armas, que siembran destrucción, sufrimiento y muerte, sino solo mediante un diálogo razonable, sincero y responsable», declaró León en su alocución del Ángelus del 1 de marzo de 2026.

Asomado a la ventana con vistas a la plaza de San Pedro, el pontífice reclamó la reanudación de la diplomacia, advirtió de una apocalíptica «tragedia de inmensas proporciones» e instó a todas las partes a detener «la espiral de violencia antes de que se convierta en un abismo insalvable».

Al interpretar la declaración papal como una contemporización con el régimen iraní, cientos de personas fustigaron al papa en las redes sociales por no condenar la masacre iraní de más de 30.000 manifestantes prodemocracia los días 8 y 9 de enero de 2026. El Centro para los Derechos Humanos en Irán (Center for Human Rights in Iran) informó de la detención de más de 53.000 personas, entre ellas 555 niños.

«El papa León no hace referencia alguna a la matanza a sangre fría de miles de sus ciudadanos por parte del régimen iraní», escribió Damian Thompson, redactor jefe adjunto de The Spectator. Thompson, periodista católico que suele respaldar a León, señaló que la izquierda católica tampoco recibió la condena tajante del presidente Donald Trump que venía esperando.

«En lugar de recurrir a la doctrina de la Iglesia, el Vaticano habla como una ONG globalista kantiana, cuidadosamente alineada con la izquierda europea, que aplica solo a los países occidentales los estándares morales utópicos y más exquisitamente escrupulosos, estándares que no aplica a los países no occidentales», explicó John Zmirak, autor de The Politically Incorrect Guide to Catholicism.

«Esto no es razonamiento moral católico, sino culpa blanca convertida en arma: la cosmovisión de lujo de nuestras élites gordas, estériles y cobardes. Si yo fuera un cristiano iraní que soporta el régimen perverso de ese país, me sentiría absolutamente traicionado», lamentó Zmirak.

León ha «ignorado por completo» la represión iraní «como si no existiera», había advertido antes la vaticanista Franca Giansoldati. «Extrañamente, no hay una palabra sobre Irán, ni siquiera una mención indirecta, escondida entre líneas».

El silencio de León sobre Irán «parece seguir la línea muy cauta y temerosa de su predecesor Bergoglio, que siempre fingió no ver ni siquiera el largo reguero de sangre de miles y miles de muchachas, en su mayoría estudiantes, brutalmente masacradas, violadas, a menudo ahorcadas por el régimen de los ayatolás en los últimos años solo por quitarse el velo», subrayó Giansoldati.

En Nochebuena, el príncipe heredero iraní en el exilio escribió a León y le instó a emplear «canales diplomáticos» para «hablar públicamente» en favor de los cristianos perseguidos de Irán. Pahlaví detalló la situación de los musulmanes convertidos al cristianismo, incluidos «cristianos bautizados que buscan la plena comunión con la Iglesia católica».

«Solo en 2024, los conversos cristianos en Irán recibieron en conjunto 263 años de prisión y treinta y siete años de exilio interno por “delitos” directamente relacionados con la práctica de su fe», escribió Pahlaví, y recalcó que «esto supone un aumento de casi seis veces en la duración de las condenas respecto a 2023».

Una encuesta de 2020 del Grupo para el Análisis y la Medición de Actitudes en Irán (Group for Analyzing and Measuring Attitudes in Iran, GAMAAN) estima una cifra de 1,2 millones de conversos en todo Irán. «Decir que en Irán está ocurriendo una revolución espiritual se queda bastante corto», comentó el reverendo Sasan Tavassoli, converso en Irán. «Esto es un fracaso total del intento del régimen de adoctrinar a la generación posterior a la Revolución islámica».

El 9 de enero de 2026, Mohammad Hossein Mokhtari, embajador de Irán ante la Santa Sede, participó en el intercambio papal de saludos con el cuerpo diplomático. El papa guardó silencio sobre la represión de Teherán. La única respuesta del Vaticano a la crisis llegó en un comentario informal de su secretario de Estado. Días después, al margen de una celebración litúrgica, el cardenal Pietro Parolin se preguntó cómo, en un país de Oriente Medio, «es posible atacar al propio pueblo».

Aunque las relaciones diplomáticas con Irán se han mantenido sólidas, los vínculos diplomáticos entre el Vaticano y Estados Unidos y entre el Vaticano e Israel se han deteriorado durante el segundo mandato de Trump en la Casa Blanca, debido a las críticas de la jerarquía católica a las políticas estadounidenses y a la respuesta de Israel a la masacre de civiles israelíes perpetrada por Hamás el 7 de octubre de 2023.

La Santa Sede estableció relaciones diplomáticas con Teherán en 1966. En cambio, el Vaticano no estableció lazos diplomáticos con Israel hasta 1993. Dada su historia diplomática, el Vaticano «probablemente no adoptará una postura clara sobre los acontecimientos en Irán», concluyó Andrea Gagliarducci, corresponsal en el Vaticano de EWTN.

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