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Foro de Oriente Medio · Middle East Forum
Middle East Quarterly

Desenmascarar a los islamistas mediante un escrutinio extremo

Puntos clave

  • Excluir a los islamistas es factible en virtud de la orden ejecutiva de Trump del 27 de enero, pero exige un trabajo costoso y que lleva mucho tiempo, combinando una investigación de antecedentes en profundidad con entrevistas de entrada intensivas y repetidas.
  • No existe una prueba decisiva simple que identifique a los islamistas, que a menudo disimulan, y los burócratas estadounidenses han sido engañados en repetidas ocasiones, incluido el Pentágono, que invitó a almorzar a Anwar al-Awlaki en 2001.
  • Una política de exclusión total de musulmanes sería menos fiable, ya que identificar quién es musulmán constituye ya un problema en sí mismo, y detectar conversiones falsas es aún más difícil que detectar a los islamistas.

Daniel Pipes, historiador, fundó el Foro de Oriente Medio (Middle East Forum) en 1994 y lo dirigió hasta 2025. Ha enseñado en la Universidad de Chicago, Harvard, Pepperdine y el U.S. Naval War College. Sirvió en cinco administraciones estadounidenses, recibió dos nombramientos presidenciales y ha testificado ante numerosas comisiones del Congreso. Autor de 18 libros sobre Oriente Medio, el islam y otros temas, el más reciente es Israel Victory: How Zionists Win Acceptance and Palestinians Get Liberated (2024). La obra del señor Pipes ha sido traducida a 39 idiomas. DanielPipes.org contiene un archivo de sus escritos y apariciones en los medios; tuitea en @DanielPipes. Obtuvo tanto su A.B. como su Ph.D. en Harvard.

Donald Trump firmó el 27 de enero una orden ejecutiva que establece procedimientos radicalmente nuevos para gestionar los casos de extranjeros que solicitan entrar en Estados Unidos. A partir de su idea previa de «escrutinio extremo» (extreme vetting), la orden explica que

para proteger a los estadounidenses, Estados Unidos debe asegurarse de que quienes sean admitidos en este país no alberguen actitudes hostiles hacia él y hacia sus principios fundacionales. Estados Unidos no puede, ni debe, admitir a quienes no apoyan la Constitución, ni a quienes antepondrían ideologías violentas a la ley estadounidense. Además, Estados Unidos no debería admitir a quienes incurren en actos de intolerancia u odio (incluidos los asesinatos «por honor», otras formas de violencia contra las mujeres o la persecución de quienes practican religiones distintas de la propia) ni a quienes oprimirían a estadounidenses de cualquier raza, género u orientación sexual.

El 27 de enero de 2017, firmó una orden ejecutiva en la que proclama que Estados Unidos no puede admitir a quienes «no apoyan la Constitución, ni a quienes antepondrían ideologías violentas a la ley estadounidense». Determinar quién encaja en esa descripción es difícil y exige gran pericia, pero puede hacerse, empezando por entrevistas de entrada intensivas.

Este pasaje plantea varias cuestiones sobre cómo llevar el escrutinio extremo a la práctica: ¿cómo se distingue a los extranjeros que «no albergan actitudes hostiles hacia él y hacia sus principios fundacionales» de los que sí las albergan? ¿Cómo averiguan los funcionarios del Gobierno quiénes son «quienes antepondrían ideologías violentas a la ley estadounidense»?

Más concretamente, dado que los nuevos procedimientos se refieren casi exclusivamente al temor de permitir la entrada de más islamistas en el país, ¿cómo se los identifica?

Sostendré que se trata de tareas factibles y que la orden ejecutiva aporta la base para lograrlas. Al mismo tiempo, son costosas y llevan mucho tiempo, y exigen gran pericia. Mantener fuera a los islamistas es posible, pero no resulta fácil.

El desafío

Por islamistas (por oposición a los musulmanes moderados) entiendo a ese 10-15 por ciento aproximado de musulmanes que pretenden aplicar la ley islámica (sharía) en su integridad. [1] Quieren implantar un código medieval que exige (entre otras muchas cosas) restringir a las mujeres, someter a los no musulmanes, la yihad violenta y establecer un califato que gobierne el mundo.

Para muchos no musulmanes, el auge del islamismo durante los últimos cuarenta años ha convertido al islam en sinónimo de extremismo, agitación, agresión y violencia. Pero el problema son los islamistas, no todos los musulmanes; son ellos —no todos los musulmanes— quienes deben ser excluidos con urgencia de Estados Unidos y de otros países occidentales. Y no solo eso: los musulmanes antiislamistas son la clave para poner fin a la oleada islamista, pues solo ellos pueden ofrecer una alternativa humana y moderna al oscurantismo islamista.

No sorprende que los burócratas estadounidenses sean incompetentes a la hora de examinar a posibles islamistas. En 2001, el Pentágono invitó a almorzar a Anwar al-Awlaki, el islamista estadounidense. En septiembre de 2011 se convirtió en el primer ciudadano de Estados Unidos seleccionado como objetivo y abatido por un ataque de dron estadounidense.

Identificar a los islamistas no es, sin embargo, tarea sencilla, pues no existe una prueba decisiva simple. La vestimenta puede inducir a error, ya que algunas mujeres que llevan hiyab son antiislamistas [2], mientras que musulmanes practicantes pueden ser sionistas; [3] tampoco la ocupación indica gran cosa, pues algunos ingenieros de alta tecnología son islamistas violentos. [4] Del mismo modo, las barbas, la abstinencia alcohólica, las cinco oraciones diarias y la poliginia no dicen nada sobre la visión política de un musulmán.

Para mayor confusión, los islamistas a menudo disimulan y fingen ser moderados, mientras que algunos creyentes cambian de opinión con el tiempo.

Por último, los matices de gris enturbian aún más la cuestión. Como señaló Robert Satloff, de The Washington Institute, un libro de 2007 publicado por la editorial Gallup, Who Speaks for Islam? What a Billion Muslims Really Think, basado en una encuesta a más de 50.000 musulmanes en diez países, halló que el 7 por ciento de los musulmanes considera los atentados del 11-S «completamente justificados»; el 13,5 por ciento los considera completamente o «en gran medida justificados», y el 36,6 por ciento los considera completamente, en gran medida o «en cierta medida justificados». [5] ¿A cuál de estos grupos se define como islamista y a cuál no?

Ante estos desafíos intelectuales, no sorprende que los burócratas estadounidenses sean incompetentes, como se pone de manifiesto en una larga entrada de blog titulada «The U.S. Government's Poor Record on Islamists». [6] Los islamistas han engañado a la Casa Blanca, a los departamentos de Defensa, Justicia, Estado y Tesoro, al Congreso, a numerosos organismos policiales y a multitud de municipios. Algunos ejemplos:

  • El Pentágono invitó en 2001 a almorzar a Anwar al-Awlaki, el islamista estadounidense al que más tarde ejecutó con un misil lanzado desde un dron. [7]
  • En 2002, el portavoz del FBI Bill Carter describió al American Muslim Council (AMC) como «el grupo musulmán más convencional de Estados Unidos» [8] —apenas dos años antes de que la agencia detuviera al fundador y director del AMC, Abdurahman Alamoudi, por cargos relacionados con el terrorismo. Alamoudi ha cumplido ya cerca de la mitad de su condena de 23 años de prisión. [9]
  • George W. Bush nombró en 2003 al islamista encubierto Khaled Abou El Fadl para, nada menos, la Comisión de Estados Unidos para la Libertad Religiosa Internacional. [10]
  • La Casa Blanca incluyó en 2015 en sus consultas a personal del Council on American-Islamic Relations (CAIR) [11] pese a que el CAIR fue financiado inicialmente por un grupo designado como terrorista, [12] a las frecuentes detenciones o deportaciones de sus empleados por cargos de terrorismo, a un historial de engaños [13] y al objetivo de uno de sus dirigentes de convertir el islam en la única religión aceptada en Estados Unidos. [14]

Los falsos moderados han engañado incluso a este autor, pese a toda la atención dedicada al tema. En 2000 elogié un libro de Tariq Ramadan; cuatro años después, defendí su exclusión de Estados Unidos. En 2003 condené a un operador político republicano llamado Kamal Nawash; dos años más tarde, lo respaldé. ¿Evolucionó él o cambió mi comprensión de ellos? Más de una década después, sigo sin estar seguro.

Criterios uniformes de examen

Volviendo a la inmigración, este estado de confusión apunta a la necesidad de saber mucho más sobre los aspirantes a visitantes e inmigrantes. Por fortuna, la orden ejecutiva de Trump, «Protecting the Nation from Foreign Terrorist Entry into the United States», firmada el 27 de enero de 2017, exige precisamente eso. Pide «criterios uniformes de examen» con el objetivo de impedir la entrada en Estados Unidos de personas «sobre una base fraudulenta con la intención de causar daño, o que corran el riesgo de causar daño tras su admisión». La orden requiere que el criterio y el procedimiento uniformes de examen incluyan elementos como los siguientes (las negritas son mías):

1. Entrevistas presenciales;

2. Una base de datos de los documentos de identidad presentados por los solicitantes para garantizar que varios solicitantes no utilicen documentos duplicados;

3. Formularios de solicitud modificados que incluyan preguntas destinadas a detectar respuestas fraudulentas e intención maliciosa;

4. Un mecanismo para garantizar que el solicitante es quien dice ser;

5. Un proceso para evaluar la probabilidad de que el solicitante se convierta en un miembro que contribuya positivamente a la sociedad y su capacidad de aportar al interés nacional; y

6. Un mecanismo para evaluar si el solicitante tiene o no la intención de cometer actos delictivos o terroristas tras entrar en Estados Unidos.

Los elementos 1, 3, 5 y 6 permiten y exigen el procedimiento esbozado en el análisis que sigue. Consta de dos componentes principales: investigación en profundidad y entrevistas intensivas.

Investigación

Cuando una persona solicita una habilitación de seguridad, las comprobaciones de antecedentes deberían incluir información sobre su familia, amigos, asociaciones, empleo, afiliaciones y actividades. Los agentes deben rastrear en todo ello declaraciones, relaciones y acciones cuestionables, así como anomalías y lagunas. Cuando encuentran algo dudoso, deben indagar más a fondo, siempre atentos a posibles problemas. ¿Es más importante el acceso a los secretos del Gobierno que el acceso al país? El proceso migratorio debería comenzar con una indagación sobre el futuro inmigrante y, igual que con las habilitaciones de seguridad, los servicios fronterizos deberían buscar indicios problemáticos.

Casi todo el que tiene opiniones firmes las desahoga en algún momento en las redes sociales.

Asimismo, como ocurre con las habilitaciones de seguridad, este proceso debería tener una dimensión política: ¿tiene la persona en cuestión una visión compatible con la de la Constitución? No hace mucho, solo las figuras públicas —intelectuales, activistas, religiosos— dejaban constancia de sus opiniones; pero ahora, gracias a internet y a su invitación abierta a todos a comentar por escrito o en vídeo de forma permanente y pública, y sobre todo a las redes sociales (Facebook, Twitter, etc.), casi todo el que tiene opiniones firmes las desahoga en algún momento. Tales datos ofrecen visiones valiosamente sin filtrar sobre muchos temas críticos, como el islam, los no musulmanes, las mujeres y la violencia como táctica. (Aprovechar este recurso puede parecer evidente, pero las autoridades de inmigración estadounidenses no lo hacen, [15] imponiéndose así una autolimitación aproximadamente equivalente a que la policía belga decidiera no efectuar redadas entre las 9 de la noche y las 5 de la mañana). [16]

En el caso de yihadistas virulentos, declarados y sin tapujos, esta investigación suele bastar para aportar pruebas que permitan excluirlos. Incluso algunos islamistas no violentos proclaman con orgullo su falta de moderación. [17] Pero muchos islamistas adoptan un tono más suave y sutil, con el objetivo de parecer moderados para poder entrar en el país e imponer después la sharía por medios legales. Como sugieren algunos de los ejemplos anteriores, como Abou El Fadl o el CAIR, la investigación a menudo resulta insuficiente en estos casos porque los islamistas cautelosos ocultan sus metas y disimulan con desenvoltura, lo que nos lleva a las entrevistas de entrada.

Entrevistas de entrada

Dando por supuesto que los islamistas legalistas ocultan por sistema sus verdaderas opiniones, se precisa una entrevista para entrar en el país. Por supuesto, es voluntaria, pues nadie está obligado a solicitar la inmigración, pero también debe ser muy exhaustiva. Debería ser:

Grabada: con el permiso explícito de la persona interrogada («Comprende y acepta que esta entrevista está siendo grabada, ¿verdad?»), el intercambio debería grabarse en vídeo de manera visible, de modo que quede constancia inequívoca de lo actuado. Así se dispone de las palabras, el tono, los patrones de habla, las expresiones faciales y el lenguaje corporal del entrevistado para un estudio posterior. La forma importa tanto como el fondo: si el entrevistado sonríe, se remueve, parpadea, mantiene el contacto visual, repite, suda, tiembla, se cansa, necesita frecuentes pausas para ir al baño o se expresa de otro modo.

Con polígrafo: aunque el detector de mentiras no aporte, de hecho, información útil, conectar al entrevistado a él podría inducir a una mayor veracidad.

Bajo juramento: saber que las falsedades serán castigadas, posiblemente con pena de cárcel, es un fuerte incentivo para sincerarse.

Pública: si el candidato sabe que sus respuestas a preguntas abstractas (frente a las personales sobre su vida) se harán públicas, se reducen las probabilidades de engaño. Por ejemplo, preguntado por su creencia en la plena aplicación de las leyes islámicas, un islamista será menos propenso a responder falsamente en sentido negativo si sabe que su respuesta quedará disponible para que otros la vean.

Múltiple: ninguna pregunta aislada puede suscitar una respuesta que establezca una disposición islamista; una entrevista eficaz requiere una batería de cuestiones sobre muchos temas, desde la homosexualidad hasta el califato. Las respuestas deben valorarse en su conjunto.

Específica: las indagaciones vagas del tipo «¿Es el islam una religión de paz?»; «¿Condena usted el terrorismo?»; «¿Cómo reacciona ante el asesinato de inocentes?» dependen demasiado de la definición que cada uno dé a palabras como paz, terrorismo e inocentes para ayudar a determinar la visión de una persona, de modo que deberían evitarse. En su lugar, las preguntas deben ser precisas y concretas: «¿Pueden los musulmanes abandonar el islam, ya sea para abrazar otra fe o para hacerse ateos?»; «¿Tiene un musulmán derecho a renunciar al islam?»

Para que las preguntas sean eficaces a la hora de sonsacar la verdad, los examinadores deben buscar incoherencias planteando lo mismo de distintas maneras. Un ejemplo: «¿Puede una mujer mostrar el rostro en público?» y «¿Es responsable el tutor varón de asegurarse de que las mujeres de su familia no salgan de casa con el rostro descubierto?».

Variedad en la formulación: que las preguntas sonsaquen la verdad significa buscar divergencias e incoherencias planteando la misma cuestión con palabras distintas y énfasis variados. Una muestra: «¿Puede una mujer mostrar el rostro en público?»; «¿Qué castigo prefiere para las mujeres que muestran el rostro a hombres que no son parientes suyos?»; «¿Es responsabilidad del tutor varón asegurarse de que las mujeres de su familia no salgan de casa con el rostro descubierto?»; «¿Debería el Gobierno exigir que las mujeres se cubran el rostro?»; «¿Está mejor ordenada la sociedad cuando las mujeres se cubren el rostro?». Cualquiera de estas preguntas puede plantearse de distintos modos y ampliarse con repreguntas sobre el razonamiento del interrogado o la hondura de su convicción.

Repetida: las preguntas deberían formularse una y otra vez a lo largo de semanas, meses e incluso más tiempo. Esto es crucial: dado que las mentiras son mucho más difíciles de recordar que las verdades, las probabilidades de que el interrogado cambie sus respuestas aumentan tanto con el volumen de preguntas formuladas como con el lapso transcurrido entre interrogatorios. Una vez que aparecen incoherencias, el interrogador puede centrarse en ellas y explorar su naturaleza, alcance e importancia.

Las preguntas

Fijadas las pautas, ¿qué preguntas concretas podrían extraer información útil?

Zuhdi Jasser (izq.) con el autor como compañeros de equipo en un debate de Intelligence Squared celebrado en Nueva York en 2012.

Las siguientes preguntas, ofrecidas como sugerencias sobre las que seguir construyendo, son de este autor, pero derivan también de varios analistas que han dedicado años de reflexión al tema. Naser Khader, entonces parlamentario danés de origen musulmán sirio, propuso un primer conjunto de preguntas en 2002. [18] Un año más tarde, este autor publicó una lista que abarcaba siete áreas temáticas. Siguieron otros, entre ellos el musulmán egipcio liberal Tarek Heggy, los musulmanes estadounidenses liberales Tashbih Sayyed y Zuhdi Jasser, el exmusulmán que se hace llamar «Sam Solomon», un grupo de la RAND Corporation y el analista Robert Spencer. Resultan de especial interés las preguntas formuladas por el estado alemán de Baden-Württemberg con fecha de septiembre de 2005, por tratarse de un documento oficial (destinado a la ciudadanía, no a la inmigración, pero con fines similares).

Doctrina islámica:

1. ¿Pueden los musulmanes reinterpretar el Corán a la luz de los cambios de los tiempos modernos?

2. ¿Pueden los musulmanes abandonar el islam, ya sea para abrazar otra fe o para quedarse sin religión?

3. ¿Pueden los bancos cobrar un interés razonable (digamos, un 3 por ciento por encima de la inflación) por el dinero?

4. ¿Es legítima la taqiya (disimulo en nombre del islam)?

Pluralismo islámico:

5. ¿Pueden los musulmanes elegir a la carta qué normas islámicas cumplir (por ejemplo, beber alcohol pero evitar el cerdo)?

6. ¿Es aceptable el takfir (declarar infiel a un musulmán)?

7. [Pregunta dirigida solo a los suníes:] ¿Son musulmanes los sufíes, los ibadíes y los chiíes?

8. ¿Son infieles (kuffar) los musulmanes que discrepan de su práctica del islam?

El Estado y el islam:

9. ¿Qué opina de la desvinculación de la religión, es decir, de la separación entre mezquita y Estado?

10. Cuando las costumbres islámicas chocan con las leyes seculares (por ejemplo, cubrirse el rostro en las fotos del carné de conducir de las mujeres), ¿qué debería hacerse?

11. ¿Debería el Estado obligar a rezar?

12. ¿Debería el Estado prohibir el consumo de alimentos durante el Ramadán y sancionar a los infractores?

13. ¿Debería el Estado castigar a los musulmanes que comen cerdo, beben alcohol y juegan?

14. ¿Debería el Estado castigar el adulterio?

15. ¿Y la homosexualidad?

16. ¿Es partidario de una mutawwa (policía religiosa) como la que existe en Arabia Saudí?

17. ¿Debería el Estado aplicar los castigos penales de la sharía?

18. ¿Debería el Estado ser indulgente cuando se mata a alguien en nombre del honor familiar?

19. ¿Deberían los gobiernos prohibir a los musulmanes abandonar el islam?

Matrimonio y divorcio:

20. ¿Tiene un marido derecho a golpear a su mujer si ella es desobediente?

21. ¿Es buena idea que los hombres mantengan recluidas en casa a sus esposas e hijas?

22. ¿Tienen los padres derecho a decidir con quién se casan sus hijos?

23. ¿Cómo reaccionaría si una hija suya se casara con un hombre no musulmán?

24. ¿Es aceptable la poliginia?

25. ¿Debe un marido obtener la aprobación de la primera esposa para casarse con una segunda? ¿Con una tercera? ¿Con una cuarta?

26. ¿Debe una esposa tener los mismos derechos que su marido para iniciar un divorcio?

27. En caso de divorcio, ¿tiene la esposa derecho a la custodia de los hijos?

Derechos de la mujer:

28. ¿Deben las mujeres musulmanas tener los mismos derechos que los hombres (por ejemplo, en las cuotas hereditarias o en el testimonio ante los tribunales)?

29. ¿Tiene una mujer derecho a vestirse como quiera, incluido mostrar el cabello, los brazos y las piernas, siempre que tenga cubiertos los genitales y los pechos?

30. ¿Pueden las mujeres musulmanas ir y venir o viajar a su antojo?

31. ¿Tienen las mujeres musulmanas derecho a trabajar fuera del hogar o debe el wali dar su aprobación?

32. ¿Pueden las mujeres musulmanas casarse con hombres no musulmanes?

33. ¿Deben separarse hombres y mujeres en las escuelas, en el trabajo y en la vida social?

34. ¿Deben reservarse ciertas profesiones solo a hombres o solo a mujeres? En caso afirmativo, ¿cuáles?

35. ¿Acepta que las mujeres ocupen altos cargos de gobierno?

36. En caso de urgencia, ¿se dejaría tratar u operar por un médico del sexo opuesto?

Actividad sexual:

37. ¿Tiene un marido derecho a forzar a su esposa a mantener relaciones sexuales?

38. ¿Forma la ablación femenina parte de la religión islámica?

39. ¿Es la lapidación un castigo justificado para el adulterio?

40. ¿Tienen los miembros de una familia derecho a matar a una mujer si consideran que los ha deshonrado?

41. ¿Cómo respondería a un hijo o hija suyo que se declarara homosexual?

Escuelas:

42. ¿Debe su hijo aprender la historia de los no musulmanes?

43. ¿Debe enseñarse a los alumnos que la sharía es un código personal o que la ley del Estado debe basarse en ella?

44. ¿Puede su hija participar en las actividades deportivas, en especial las clases de natación, que ofrece su escuela?

45. ¿Permitiría que su hijo participara en excursiones escolares, incluidas las que implican pernoctar?

46. ¿Qué haría si una hija insistiera en ir a la universidad?

Crítica de los musulmanes:

Negar el carácter islámico del Estado Islámico revela mucho sobre un musulmán.

47. ¿Se extendió el islam únicamente por medios pacíficos?

48. ¿Acepta la legitimidad de la investigación académica sobre los orígenes del islam aunque ponga en duda la historia recibida?

49. ¿Acepta que fueron musulmanes los responsables de los atentados del 11-S?

50. ¿Es el Estado Islámico/ISIS/ISIL/Daesh islámico por naturaleza?

Lucha contra el islamismo:

51. ¿Acepta medidas de seguridad reforzadas para combatir el islamismo aunque ello pueda suponer un escrutinio adicional sobre usted mismo (por ejemplo, en los controles aeroportuarios)?

52. Cuando se clausuran instituciones acusadas con fundamento de financiar la yihad, ¿es eso síntoma de prejuicio antimusulmán?

53. ¿Deben los musulmanes que viven en Occidente cooperar con las fuerzas del orden?

54. ¿Deben alistarse en el ejército?

55. ¿Es la «guerra contra el terror» una guerra contra el islam?

No musulmanes (en general):

Rezando en el templo hindú de Dubái, fundado en 1958.

56. ¿Merecen todos los seres humanos, con independencia de su sexo, etnia, orientación sexual o creencias religiosas, los mismos derechos?

57. ¿Deben los no musulmanes gozar de derechos civiles plenamente iguales a los de los musulmanes?

58. ¿Acepta la validez de otras religiones monoteístas?

59. ¿Y la de las religiones politeístas (como el hinduismo)?

60. ¿Son los musulmanes superiores a los no musulmanes?

61. ¿Deben los no musulmanes estar sujetos a la ley islámica?

62. ¿Tienen los musulmanes algo que aprender de los no musulmanes?

63. ¿Pueden los no musulmanes ir al paraíso?

64. ¿Recibe a no musulmanes en su casa y acude a sus domicilios?

No musulmanes (en Dar al-Islam):

65. ¿Pueden los musulmanes obligar a las «gentes del Libro» (es decir, judíos y cristianos) a pagar impuestos adicionales?

66. ¿Pueden otros monoteístas construir y gestionar instituciones de su fe en países de mayoría musulmana?

67. ¿Y los politeístas?

68. ¿Debe el gobierno saudí mantener la prohibición histórica de que los no musulmanes entren en La Meca y Medina?

69. ¿Debe permitir que se construyan iglesias para los expatriados cristianos?

70. ¿Debe dejar de exigir que todos sus súbditos sean musulmanes?

No musulmanes (en Dar al-Harb):

71. ¿Deben los musulmanes combatir a judíos y cristianos hasta que estos «se sientan sometidos» (Corán 9:29)?

72. ¿Es aceptable la esclavización de no musulmanes?

73. ¿Es aceptable detener a quienes insultan al profeta del islam o queman el Corán?

74. Si el Estado no actúa contra tales actos, ¿pueden actuar los musulmanes a título individual?

75. ¿Se puede llevar una vida plenamente musulmana en un país con un gobierno mayoritariamente no musulmán?

76. ¿Debe un musulmán aceptar un gobierno legítimo de mayoría no musulmana y sus leyes, o trabajar para que el islam sea supremo?

77. ¿Puede un gobierno de mayoría no musulmana ganarse su lealtad sin reservas?

78. ¿Deben ser castigados los musulmanes que queman iglesias o vandalizan sinagogas?

79. ¿Apoya la yihad para difundir el islam?

Violencia:

80. ¿Respalda los castigos corporales (mutilación, desmembramiento, crucifixión) a los delincuentes?

81. ¿Es la decapitación una forma aceptable de castigo?

82. ¿Es aceptable en el mundo de hoy la yihad, entendida como guerra para expandir el dominio musulmán?

83. ¿Qué significa que los musulmanes griten «Allahu Akbar» mientras atacan?

84. ¿Condena a organizaciones violentas como Boko Haram, Hamás, Hezbolá, la Yihad Islámica, el Estado Islámico, Al Qaeda, Al Shabab y los talibanes?

Países occidentales:

85. ¿Son las instituciones no islámicas inmorales y decadentes, o pueden ser morales y virtuosas?

86. ¿Está de acuerdo con los estudios que muestran que países no musulmanes como Nueva Zelanda se ajustan mejor a los ideales del islam que los países de mayoría musulmana?

87. ¿Es la libertad al estilo occidental un logro o una forma de corrupción moral? ¿Por qué?

88. ¿Acepta que los países occidentales sean de mayoría cristiana o aspira a transformarlos en países de mayoría musulmana?

89. ¿Acepta vivir en países occidentales que son laicos o aspira a que los gobierne la ley islámica?

90. ¿Qué opina de que una policía de la sharía patrulle barrios de mayoría musulmana en países occidentales para imponer la moral islámica?

91. ¿Le gustaría ver la Constitución de Estados Unidos (o sus equivalentes en otros países) sustituida por el Corán?

Esta entrevista:

92. En una entrevista de inmigración como esta, si engañar al entrevistador ayuda al islam, ¿estaría justificado mentir?

93. ¿Por qué debería creer que ha respondido a estas preguntas con sinceridad?

Observaciones sobre las entrevistas

Además de ayudar a decidir a quién se permite entrar en el país, estas preguntas también pueden ser útiles en otros contextos, por ejemplo, en interrogatorios policiales o en entrevistas para puestos de trabajo sensibles. (La lista de islamistas que han penetrado en los servicios de seguridad occidentales es larga y dolorosa).

Deben omitirse las preguntas sobre cuestiones de actualidad muy cargadas políticamente, porque las posturas islamistas se solapan con visiones no islamistas. Los islamistas no son ni mucho menos los únicos que condenan a Israel. Aquí, activistas de Jewish Voice for Peace protestan.

Obsérvese la ausencia de preguntas sobre cuestiones de actualidad muy cargadas políticamente. Ello se debe a que las posturas islamistas se solapan con visiones no islamistas; muchos no islamistas coinciden con los islamistas en estos temas.

Aunque Liel Leibowitz, por ejemplo, considera a Israel «la verdadera prueba de fuego del islam moderado», [19] los islamistas no son ni mucho menos los únicos que exigen la eliminación de Israel y aceptan a Hamás y Hezbolá como actores políticos legítimos, o que creen que la administración Bush perpetró los atentados del 11-S, o que odian a Estados Unidos. ¿Para qué introducir estas cuestiones ambiguas cuando tantas preguntas específicas sobre el islam (por ejemplo, «¿Es aceptable la esclavización de no musulmanes?») tienen la virtud de una claridad mucho mayor?

El protocolo de entrevistas esbozado arriba es extenso: plantea muchas preguntas concretas a lo largo de un periodo sustancial mediante formulaciones distintas, sondeando en busca de la verdad y de incoherencias. No es rápido, ni fácil, ni barato, sino que requiere funcionarios instruidos acerca de las personas entrevistadas, las sociedades de las que proceden y la religión islámica; se parecen un tanto a un interrogador policial que conoce tanto al acusado como el delito. No es un proceso improvisado. No hay atajos.

Críticas

Este procedimiento suscita dos críticas: es menos fiable que la política de Trump de prohibir la entrada a musulmanes y resulta demasiado gravoso para los gobiernos. Ambas se refutan con facilidad.

Menos fiable: la política de vetar a los musulmanes suena sencilla de aplicar, pero determinar quién es musulmán es ya de por sí un problema (¿son musulmanes los ahmadíes?). Además, con semejante política en vigor, ¿qué impedirá a los musulmanes fingir que renuncian a su religión o que se convierten a otra, en particular al cristianismo? Esas conductas exigirían la misma investigación en profundidad y las mismas entrevistas intensivas descritas arriba. Si acaso, dado que un converso puede escudarse en su desconocimiento de su supuesta nueva religión, distinguir a un auténtico converso al cristianismo de uno falso es aún más difícil que diferenciar a un islamista de un musulmán moderado.

Demasiado gravoso: es cierto que el procedimiento es caro, lento y requiere profesionales cualificados. Pero eso también tiene la ventaja de ralentizar un proceso que muchos, yo incluido, consideramos fuera de control, con demasiados inmigrantes entrando en el país demasiado deprisa. Los inmigrantes representaban el 5 por ciento de la población en 1965, el 14 por ciento en 2015 y se prevé que constituyan el 18 por ciento en 2065. [20] Es una cifra demasiado elevada para asimilarla a los valores de Estados Unidos, sobre todo cuando tantos proceden de fuera de Occidente; el mecanismo descrito ofrece una manera de frenarla.

En cuanto a quienes sostienen que este tipo de indagación y criba a efectos de visado es ilegal, la legislación anterior sobre naturalización, por ejemplo, exigía que el solicitante estuviera «adherido a los principios de la Constitución» [21] y se consideró legal en repetidas ocasiones.

Por último, el musulmán moderado de hoy podría convertirse en el islamista furibundo de mañana, o su hija pequeña podría convertirse dos décadas después en una yihadista. Si bien cualquier inmigrante puede volverse hostil, tales cambios ocurren con mucha mayor frecuencia entre los nacidos musulmanes. No hay forma de garantizar que esto no ocurra, pero una investigación exhaustiva y los interrogatorios reducen las probabilidades.

Conclusión

Proteger de verdad al país de los islamistas exige un compromiso importante de talento, recursos y tiempo. Pero, bien gestionadas, estas preguntas ofrecen un mecanismo para separar al enemigo del amigo entre los musulmanes. Además, tienen la ventaja de ralentizar la inmigración. [22]

Incluso antes de que Trump llegara a la presidencia, si hay que dar crédito a CAIR, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP) formulaba preguntas [23] en la línea de las que aquí se defienden (¿Qué opina de Estados Unidos? ¿Cuáles son sus opiniones sobre la yihad? Véase el apéndice más abajo para la lista completa). Con el respaldo de Trump, confiemos en que esta eficaz política de «nada de islamistas» vaya camino de sistematizarse.

Daniel Pipes (DanielPipes.org, @DanielPipes) es presidente del Foro de Oriente Medio. Este análisis procede de un capítulo de Conceptualizing Moderate Islam, editado por Richard Benkin (Lanham, Maryland: Lexington Books, 2017).

Apéndice

El 18 de enero de 2017, apenas unas horas antes de que Donald Trump se convirtiera en presidente de Estados Unidos, la oficina de Florida del Consejo de Relaciones Americano-Islámicas (Council on American-Islamic Relations, CAIR) presentó diez denuncias ante la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza por interrogar a ciudadanos musulmanes sobre sus opiniones religiosas y políticas. Entre las preguntas presuntamente formuladas figuraban:

  1. ¿Es usted un musulmán devoto?
  2. ¿Es suní o chií?
  3. ¿Qué escuela de pensamiento sigue?
  4. ¿A qué ulemas musulmanes sigue?
  5. ¿A qué ulemas musulmanes actuales escucha?
  6. ¿Reza cinco veces al día?
  7. ¿Por qué lleva una alfombra de oración en su equipaje?
  8. ¿Por qué lleva un Corán en su equipaje?
  9. ¿Ha visitado Arabia Saudí?
  10. ¿Visitará alguna vez Arabia Saudí o Israel?
  11. ¿Qué sabe del Tableeghi-Jamat?
  12. ¿Qué opina de Estados Unidos?
  13. ¿Cuáles son sus opiniones sobre la yihad?
  14. ¿A qué mezquita acude?
  15. ¿Hay personas en su mezquita con opiniones extremas o radicales?
  16. ¿Expresa su imán opiniones extremistas?
  17. ¿Cuáles son las opiniones de otros imanes o de otros miembros de la comunidad que pronuncian el sermón del viernes en su mezquita?
  18. ¿Tienen opiniones extremistas?
  19. ¿Ha dirigido alguna vez la oración del viernes? ¿Qué trató con su comunidad?
  20. ¿Cuáles son sus opiniones respecto a [diversas organizaciones terroristas]?
  21. ¿Qué cuentas de redes sociales utiliza?
  22. ¿Cuál es su nombre de usuario de Facebook?
  23. ¿Cuál es su nombre de usuario de Twitter?
  24. ¿Cuál es su nombre de usuario de Instagram?
  25. ¿Cuáles son los nombres y números de teléfono de padres, parientes y amigos?

CAIR también afirma que la CBP formuló a un musulmán canadiense las siguientes preguntas y después le denegó la entrada:

  1. ¿Es suní o chií?
  2. ¿Cree que deberíamos permitir que alguien como usted entre en nuestro país?
  3. ¿Con qué frecuencia reza?
  4. ¿Por qué se afeitó la barba?
  5. ¿Qué escuela de pensamiento sigue?
  6. ¿Qué opina de la política exterior de Estados Unidos hacia el mundo musulmán?
  7. ¿Qué opina de matar a no musulmanes?
  8. ¿Qué opina de [diversos grupos terroristas]?

Por último, CAIR señala que los interrogados «fueron retenidos entre 2 y 8 horas por la CBP».

[1] Daniel Pipes, «How Many Islamists?», Lion’s Den Blog, 23 de septiembre de 2016.

[2] Zainab Al-Suwaij, «How Islamists are hurting Muslims, and what we can do about it», The Institute of World Politics, Washington D.C., 18 de mayo de 2010.

[3] The Daily Mail (Londres), 22 de diciembre de 2015.

[4] The New York Times, 10 de septiembre de 2010.

[5] Robert Satloff, «Just Like Us! Really?», The Weekly Standard, 12 de mayo de 2008.

[6] Daniel Pipes, «The U.S. Government’s Poor Record on Islamists», Lion’s Den Blog, 23 de julio de 2016.

[7] Fox News, 20 de octubre de 2010.

[8] The Washington Times, 24 de junio de 2002.

[9] Departamento de Justicia de Estados Unidos, «Abdurahman Alamoudi Sentenced to Jail in Terrorism Financing Case», 15 de octubre de 2004.

[10] Los Angeles Times, 14 de agosto de 2003.

[11] John Rossomando, «Obama White House Turns to Islamists», IPT News, Investigative Project, 28 de diciembre de 2015.

[12] Daniel Pipes y Sharon Chadha, «CAIR: Islamists Fooling the Establishment», Middle East Quarterly, primavera de 2006.

[13] Daniel Pipes, «Bibliography: My Writings on Not Trusting CAIR», Lion’s Den Blog, 14 de diciembre de 2007.

[14] World Net Daily (Washington D.C.), 11 de diciembre de 2006.

[15] The New York Times, 12 de diciembre de 2015.

[16] Euronews (Lyon, Francia), 16 de diciembre de 2015.

[17] Daniel Pipes, «Hamza Yusuf Fails My “Test”», Lion’s Den Blog, 16 de enero de 2017.

[18] Sitio web de Naser Khader.

[19] Liel Leibowitz, «Moderate Islam’s Real Litmus Test? Israel», Tablet Magazine, consultado el 20 de enero de 2017.

[20] «Hispanic Trends: Immigration’s Impact on Past and Future U.S. Population Change», Pew Research Center, Washington D.C., 28 de septiembre de 2015.

[21] James Ciment y John Radzilowski, «McCarran-Walter Act (1952)», American Immigration: An Encyclopedia of Political, Social, and Cultural Change (Nueva York: Routledge, 2.ª ed., 2013), p. 940.

[22] Daniel Pipes, «50 Years of Dangerous Immigration Legislation», National Review Online, The Corner, 3 de octubre de 2015.

[23] «CAIR-FL presenta 10 quejas ante la CBP después de que la agencia señalara e interrogara a musulmanes estadounidenses sobre sus opiniones religiosas y políticas», CAIR Florida, 18 de enero de 2017.

Leer el original en inglés: Smoking Out Islamists via Extreme Vetting

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